miércoles, 6 de agosto de 2014

Las cartas de Estela por fin llegaron a destino:

Las cartas que llegaron a destino
Estela de Carlotto escribió en Página/12 dos cartas dirigidas a su nieto. La primera fue publicada el 24 de marzo de 2006, cuando se recordaban los treinta años del inicio de la dictadura. El tenía 27 años. La segunda, cuando cumplía 33: el 26 de junio de 2011. En ellas expresaba el cariño contenido durante tantos años de búsqueda. Ahora, las cartas tienen quien las lea. Aquí se reproducen ambos textos.
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A mi querido nieto Guido
Buenos Aires, 26 de junio de 2011
Hoy cumples 33 años. La edad de Cristo como decían, “decimos”, las viejas. Con esta inspiración pienso en los Herodes que “te mataron” en el momento de nacer al borrar tu nombre, tu historia, tus padres. Laura (María), tu madre, estará llorando en este día tu crucifixión y desde una estrella esperará tu resurrección a la verdadera vida, con tu real identidad, recuperando tu libertad, rompiendo las rejas que te oprimen.
Querido nieto, qué no daría para que te materialices en las mismas calles en las que te busco desde siempre. Qué no daría por darte este amor que me ahoga por tantos años de guardártelo. Espero ese día con la certeza de mis convicciones sabiendo que además de mi felicidad por el encuentro tus padres, Laura y Chiquito y tu abuelo Guido desde el cielo, nos apretarán en el abrazo que no nos separará jamás.
Tu abuela, Estela.
Laura desde allí me sonreirá
Repasando la historia de estos largos, sufridos y difíciles años, entre el inicio de una dictadura feroz el 24 de marzo de 1976 y los 21 años de gobiernos constitucionales, se agolpan en mi memoria múltiples y variadas escenas que provocan múltiples y variadas sensaciones.
Tres décadas para recordar un camino de lucha, primero en soledad, con miedos e ignorancias, y luego unidas en un mismo dolor y búsqueda de dos generaciones.
Me incorporo a las Abuelas de Plaza de Mayo de la ciudad de La Plata, donde aún vivo, en los primeros meses del año 1978. Creo que fue la más iluminada decisión que tomé, ya que hasta hoy, 28 años después, esta hermandad persiste, se agiganta y se afianza.
Antes de esta actitud de alianza, sola, caminé la búsqueda de mi esposo Guido, secuestrado por 25 días en una guarnición de la policía, centro de detención clandestino que funcionaba en pleno centro de la urbe. Fue mi primera etapa de “aprendizaje” para buscar a un “desaparecido”. Recuerdo las angustias de la ausencia, las puertas cerradas de los que sabían, los miedos por los hijos que debí proteger, la lectura de las nóminas de los que pasaban a la legalidad o de los que aparecían sin vida en cualquier lugar de la zona.
El, mi esposo, reapareció un día con imagen fantasmal por las vejaciones y torturas sufridas durante su cautiverio, donde insistentemente le preguntaban por nuestras dos hijas mayores: Laura y Claudia. Su silencio no salvó de la cacería a Laura, que fue secuestrada a los pocos meses. Su compañero y un hijo que llevaba en su vientre la acompañaron ese día.
Ahora, 28 años después, puedo marcar dos diferentes sensaciones de este largo calvario.
La inimaginable y atroz entrega del cuerpo de Laura, nueve meses después de su detención, acribillados sus 23 años por las balas asesinas.
El mundo se termina, un vacío de cuerpo y alma se produce, una llaga que no cerrará nunca se instala en nuestro ser.
Pero el amor y el orgullo que me produce el valor y la entrega de esta hija no me restaron fuerzas en el momento de su entierro, y allí le prometí buscar toda mi vida Verdad y Justicia y a su hijito Guido, nacido durante su cautiverio.
La otra sensación, tierna, cálida, amorosa, es la de buscar el retoño. Hoy tiene 27 años, sé dónde y cuándo nació. Lo que aún no sé es quién lo “retiene”, cómo está, qué siente, qué piensa.
Vivo con la esperanza de encontrarlo (encontrar-nos), porque muchos otros nietos han aparecido.
Camino disfrutando lo que otras Abuelas abrazan como propio, pensando cuándo me tocará oír un timbre, una voz, la sangre comparada que diga: soy tu nieto Guido.
Entonces sonarán en el cielo los clarines de la Victoria y Laura desde allí me sonreirá.

Publicado en Página/12 el 24 de marzo de 2006.
Fuente: http://americalatinaunida.wordpress.com/2014/08/06/las-cartas-que-llegaron-a-destino-estela-de-carlotto/

martes, 5 de agosto de 2014

Alfredo Zaiat: "No es un default"

El inédito acontecimiento financiero derivado de la orden del juez Thomas Griesa de bloquear el cobro del vencimiento de intereses de deuda soberana a bonistas del canje no es un default. No lo es en términos jurídicos, financieros y económicos. No se trata de un debate semántico, aunque sí político, como queda reflejado en cada una de las opiniones del elenco estable de economistas mediáticos. Para eludir la soberbia de los cultores de la ignorancia, es necesario precisar por qué y cuándo un país está en default.
La actual situación es extraordinaria, lo que ha habilitado un debate político o de bajo vuelo con fines electoralistas, como se expresa en la mayoría de las coberturas periodísticas, siendo los grandes medios promotores de esa campaña de desinformación. También ha gatillado los lugares comunes de la prensa internacional en la descripción del destino económico argentino. El default es una definición que excede la especulación de si es una estrategia política del Gobierno, que la vulgaridad analítica menciona como la pretensión oficial de negar la realidad o de convertir la situación en una gesta épica, o si es una excusa para concretar habituales negocios en el mercado financiero, como las sentencias de calificadoras de riesgo o las apuestas con los seguros contra default. Pese a la insistencia con títulos catástrofes o evaluaciones interesadas de hombres de negocios dedicados a la comercialización de información económica, no se está en presencia de una cesación de pagos de la deuda argentina. No lo es porque lo que está sucediendo a partir del fallo y la orden de cumplimiento de la sentencia Griesa, no ingresa en esa categoría. No existen antecedentes históricos de semejante extravagancia.
Es un evento que no reúne las condiciones de un default, a las que es fácil describirlas en base a antecedentes de la historia financiera mundial: en lo jurídico, incumplimientos en el contrato de emisión de bonos del deudor con el acreedor; en lo financiero, no pago de intereses y capital al vencimiento; y en lo económico, insolvencia del deudor. Nada de eso ha sucedido.
Las calificadoras de riesgo, el comité financiero de la asociación de swaps (por los seguros contra default), economistas locales y analistas internacionales seguirán insistiendo con la existencia de un default. Incluso ahora empezaran a atemorizar con la posibilidad de que los bonistas del canje puedan solicitar la “aceleración” del cobro del total de la deuda. Es el derecho que tienen, según el prospecto de emisión, si hay incumplimientos de parte del deudor. Si eligen ese camino, terminarán judicializando toda la deuda con legislación extranjera (28 mil millones de dólares) y no cobrarán nada porque Argentina defenderá en Tribunales lo que es obvio: no hubo default. Esos bonistas no deberían seguir consejos que están siendo alentados por analistas más interesados en la política doméstica electoral que en la lógica de las finanzas. Cualquiera que conozca cómo funciona el mercado de bonos sabe que el principal objetivo de los acreedores es cobrar los intereses y el capital; no litigar. A esto último se dedican los fondos buitre.
Como lo han mencionado en más de una oportunidad el ministro de Economía, Axel Kicillof, y la presidente CFK, e ignorado en tantas otras por los publicistas del fantasma del default, Argentina ha pagado en tiempo y forma los intereses del bono Discount bajo legislación argentina, estadounidense, japonesa e inglesa. El dinero lo han recibido los agentes encargados de distribuirlo entre los bonistas. Esos dólares ya no son de Argentina; pertenecen a los bonistas del canje. Por ese motivo la dupla Griesa-Singer no puede embargarlos porque, si bien hasta ahora ha estado afectando derechos de terceros, despojarlos de esos dólares tendría consecuencias no deseadas para esa sociedad juez-buitre.
En términos jurídicos de un contrato entre deudor y acreedor, Argentina ha cumplido con su parte. El default no es un concepto abstracto sino un término preciso, definido en el contrato de fideicomiso que vincula con la Argentina con el fiduciario, el Bank of New York Mellon, y los bonistas. No pagar teniendo los recursos y forzando una cesación de pagos voluntaria es una situación que no está contemplada en la legislación argentina, lo que sería contrario al orden público y una clara violación a los prospectos de emisión de deuda. No existe una causa jurídica para gatillar el default de los bonos. Es tan elemental el caso que ni los bonistas perjudicados ni las entidades financieras afectadas por Griesa-Singer hacen sus reclamos al país deudor, sino que las dirigen hacia el juez.
El 26 de junio pasado, Argentina ha pagado los servicios de capital e intereses de esos títulos de deuda bajo ley extranjera por el equivalente a 832 millones de dólares, de los cuales 539 millones están depositados en las cuentas números 15.098 y 15.002 del Bank of New York Mellon en el Banco Central argentino. El deudor ha girado los fondos para que sean recibidos por el acreedor. Por una orden judicial esa transferencia financiera ha quedado incompleta. Los bonistas locales y extranjeros con legislación argentina han recibido los dólares cursados a través de la Caja de Valores y del Citibank-Euroclear, respectivamente. El resto no pudo por una orden de Griesa que impide a los agentes pagadores entregarlos, ampliando su jurisdicción de Nueva York a Europa. El juez es tan expansivo que en la audiencia de anteayer reclamó que dejen de hablar en público funcionarios de un gobierno que no es el de Estados Unidos, extendiendo también su jurisdicción a la libertad de expresión de otro país.
En términos financieros, Argentina giró los dólares pero los bonistas no los tienen acreditados en sus cuentas. Es una irregularidad provocada por el juez, no por el deudor. Eso no es un default. Queda aún más evidente cuando se observa el recorrido de las cotizaciones de los títulos públicos, que apenas tuvieron leves caídas. Esos activos se desploman a unos pocos centavos cuando no se pagan. La explicación buitre es que esa caída no se produjo porque el mercado está a la expectativa de un acuerdo entre privados, o que en el 2015 deja de estar vigente la cláusula RUFO, lo que permitiría solucionar el tema, o que le queda poco tiempo al gobierno de CFK. Son sólo descargos para no reconocer que en términos financieros es grotesco denominar default el bloqueo Griesa.
Además de esos aspectos jurídicos y financieros mencionados, otro aún más relevante para caracterizar lo insólito de esta situación es que Argentina tiene solvencia económica para hacer frente a los vencimientos de deuda. Pagó el correspondiente al bono Discount, hizo lo mismo hace pocos días con la primera cuota del plan de refinanciación con el Club de París y tiene los recursos para los futuros vencimientos, con reservas en divisas en el Banco Central por más de 29 mil millones de dólares.
En términos económicos, Argentina tiene solvencia para pagar sus deudas. Como se sabe, la insolvencia del deudor es lo que provoca el default. Este requisito básico de la cesación de pagos no se cumple en este caso.
Ninguna de las condiciones (jurídicas, financieras y económicas) para definir un default están presentes en el caso argentino. Otro aspecto relevante es que tampoco existen las circunstancias del ciclo económico doméstico que hacen necesario interrumpir el pago de la deuda. Los defaults han permitido reestablecer el curso de la acumulación del capital a lo largo de toda la historia del capitalismo (de 1946 a 2006 hubo 169 cesaciones de pagos de países, según la investigación de Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart). Este recorrido está marcado por períodos de intensa acumulación, que llevan a la sobreexpansión empujada por el crecimiento del crédito y el aumento de los flujos de capitales. Las crisis bancarias se deben a que las fases alcistas son seguidas por crisis de sobreproducción, con violentas caídas de los precios. La acumulación de deudas por parte de los gobiernos, y su posterior liquidación violenta, no es ajena a esta dinámica, puesto que los defaults de las deudas externas de los países forman parte de la desvalorización de capitales que acompaña toda crisis. El repudio de las deudas es la vía para esas desvalorizaciones. Por eso para reestablecer la acumulación del capital se necesita del default y posterior reestructuración de las deudas. Eso es lo que ha sucedido en Argentina en 2001. Y eso hoy no es necesario en Argentina 2014, economía que no sólo no vive en una burbuja especulativa de deuda, sino que desde 2005 ha desplegado una intensa estrategia de cancelación neta de pasivos externos.
Entender la lógica de los defaults en la historia financiera mundial permite eludir a los promotores de la ignorancia, especialistas en construir la economía del miedo para que sectores vulnerables caigan en la trampa de defender intereses que no le son propios. Los defaults son el último eslabón del ciclo económico del auge económico y posterior manía especulativa. A fines de los sesenta, la relación entre el PBI mundial, o sea las riquezas en bienes y servicios generadas en un año en la economía, y el circuito monetario era de un ratio 1 a 1. Había correspondencia entre la producción y la masa de recursos financieros. Con la desregulación financiera global y la cada vez más sofisticada ingeniería especulativa, esa relación se distanció en una proporción de 1 a 10 hasta el estallido de la última crisis internacional. Esto significa la existencia de un considerable capital ficticio en circulación, que no tiene ninguna reciprocidad con la cantidad y valor de bienes y activos físicos. Ese capital se multiplica en la esfera de las finanzas por la tasa de interés o la valorización de activos bursátiles sin ser acompañado de una expansión similar de la inversión y de la actividad productiva. Un default viene a destruir ese dinero ficticio-monetario sin contrapartida en el valor de bienes tangibles. La depreciación de parte de ese capital ficticio hasta alcanzar un nuevo equilibrio es un proceso donde se precipitan quiebras, default de deudas, depresión de cotizaciones de acciones y bonos e inflación de bienes y activos refugios, como el oro u otros metales preciosos.
Por definición jurídica, financiera y económica, y fundamentalmente por el propio funcionamiento del ciclo económico del capitalismo, el acontecimiento financiero provocado por el juez Griesa en alianza con fondos buitre y el ejecutador de la sentencia Daniel Pollack es cualquier otra cosa menos un default.
Fuente texto  diario pàgina 12 - Fuente imagen : leanoticias.com

El problema de la política – Roberto Caballero

Roberto Caballero para Tiempo Argentino
La pelea de la Argentina con los fondos buitre en la justicia de los Estados Unidos desnudó los límites de la oposición cerril y la apuesta del país corporativo a una presidencia débil a partir de 2015.
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Si algo dejó en evidencia el conflicto activado por los fondos buitre es que la oposición cerril –es decir, la que reduce la política a la pulsión de cazar cleptómanos reales o imaginarios en el zoológico mediático– sólo alcanzó a balbucear “páguenle a Griesa” sin dimensionar las consecuencias de la sumisión a una sentencia lesiva de los intereses del país.
Entre el “capricho ideológico” que hace rato la tiene ensimismada y la “épica antikirchnerista” que amontona como el viento a sus referentes en el córner de la historia donde conviven, desgraciadamente, con banqueros y empresarios en su mayoría cómplices o beneficiarios de la crisis de la deuda, estos opositores –no todos– deambulan por sets televisivos abonando un “sentido común” de las cosas –”hay que pagar como sea”, “la justicia estadounidense es un modelo”, “aunque no la tenga, hay que darle la razón al juez”– que no contempla ninguno de los argumentos del gobierno, como si lo excluyera de la posibilidad de hacer o decir algo correcto.
El suyo es un relato de inmenso vacío. No traduce vocación de poder. Ni ansias de transformación. Desnuda apenas el propósito de administrar a futuro esa especie de consorcio de propietarios inamovibles a través del tiempo, que es como ven al bloque de poder económico. No quieren ser jefes de Estado, sólo gerentes dóciles.
La oposición cerril, la que toma el “sentido común” de las corporaciones, la que cede a su oferta de domesticación, no está comprendiendo que existe otro “sentido común” que se expresa en el kirchnerismo y que, en peleas como las de los buitres, reconecta con aspiraciones populares muy expandidas.
La consultora Poliarquía, que no es oficialista, refleja un crecimiento sostenido de la imagen de Cristina Kirchner por su manejo de la crisis. Una encuesta sobre 1400 casos revela que en junio la valoración positiva era del 35%, la regular del 25%, la negativa del 31% y el 6% no sabía o no contestaba. Un mes después, los números son otros: 47% positiva, un 21% regular, un 25% negativa y los que no saben ni responden llegan al 7 por ciento.
La presidenta tiene antecedentes como buen piloto de tormenta, pero esta vez la rusticidad opositora se la hizo más fácil. Enfrente tuvo dirigentes que reprodujeron, con algunas leves variantes, el discurso de Paul Singer, un especulador que atenta contra el interés nacional por codicia. Es lógico entonces que crezca la imagen presidencial. Pasó cada vez que el kirchnerismo –como esa vez con la fragata Libertad retenida en Ghana– logró instalar en el debate público la cuestión de la soberanía reduciendo la incidencia de otros asuntos que los medios antikirchneristas sobredimensionan, a veces, hasta volúmenes ridículos.
Como si de golpe, el manto de irrealidad que fabrican estas usinas interesadas en erosionar el discurso oficial, cediera ante un sentimiento verdadero y potente que ilumina al conjunto de la sociedad. Nuestro país no será Canadá, tampoco Australia –no todavía–, pero es el único que tenemos, y ante cualquier sensación de ultraje a su autonomía, la figura fuerte de la presidenta aparece como un límite cierto a esas voracidades.
Es fácil advertir también que la dirigencia opositora más perturbada por los focos televisivos rehúye discutir en los términos que propone el oficialismo. Se toma tan en serio lo del país dividido, que cuando la opinión mayoritaria la contradice se refugia en una dialéctica evasiva. En vez de explicar qué harían de distinto para resolver el problema crónico de la deuda y defender en simultáneo la soberanía, tratan primero comprensivamente el punto de vista de Singer & Cía y luego salen monologando de la minería a cielo abierto o el déficit de carne vacuna.
No dialogan con el kirchnerismo. No tienen intención de hablar, aún en situaciones críticas como esta, que lo demandan. Su “sentido común” retacea valor o incumbencia, incluso, a lo que diga un ministro que cosecha aplausos en tribunas internacionales como el G-77, la OEA o la ONU, defendiendo la postura argentina. Quizá porque, de sólo intentarlo, de acudir en solidaria cooperación política, la estrategia digitada por el poder económico que busca la satanización constante de este gobierno, a través de las tapas y zócalos de los medios de comunicación que controlan, se vería mellada. Es sabido: desde la pelea por la 125, al menos, que el oficialismo es presentado en la gran pantalla mediática como una secta de arribistas y rufianes, cuando no como una banda de nostálgicos ideológicos y épicos atolondrados.
Los opositores que atravesaron esta grieta de sentido ficticia, esa zanja de Alsina virtual para reconocer en el kirchnerismo un adversario que lidia con los asuntos de Estado y no un enemigo, se cuentan con los dedos de una mano. El radical Leopoldo Moreau, por caso, se lució al conceder que el tratamiento de la deuda en las gestiones K es un hito democrático, como el Juicio a las Juntas alfonsinista. Eso sí es desafiar el “lugar común” prefabricado para la política por los dueños del poder y del dinero, que no creen en ella. O, mejor dicho, que no creen en cierta política que pueda pensarse por fuera de su influencia determinante.
La oposición cerril, la que toma el “sentido común” de las corporaciones, la que cede a su oferta de domesticación, no está comprendiendo que existe otro “sentido común” que se expresa en el kirchnerismo y que, en peleas como las de los buitres, reconecta con aspiraciones populares muy expandidas.
El escenario preelectoral montado por los medios antikirchneristas es bastante triste para la política. En ninguna de las encuestas conocidas aparece un candidato que supere el 22% de la intención de voto general. Tampoco un kirchnerista puro despega, aunque en este espacio todavía no se conoce cuál será el elegido por su figura más convocante, es decir, la presidenta. El escenario es frustrante. Si se trasladara al 2015, tal como se prefigura hoy, cualquier presidente sería un presidente débil. Sería un festín para las corporaciones.
Cuando un presidente democrático es débil, la democracia entera lo es. Construir mayorías parlamentarias para concretar un proyecto de país distinto, que contradiga relatos y acciones corporativas, no es tarea sencilla. No es para hacer pucheros desde la banca con la muñeca “republiquita”. En estos casos, si la sociedad no empodera al que conduce, el poder queda donde siempre, es decir, del lado conservador del sistema. El kircherismo asumió el desafío, cuando Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada. Logró crecer con una agenda de cambios y transformaciones, en muchos casos radicales, que no se vislumbra hoy en la oferta opositora. También descubrió en el trance lo generosa que puede ser la sociedad cuando las cosas marchan bien y lo mezquina que puede ser cierta política cuando hay que enfrentar a los dueños de casi todo.
La pregunta esencial es si después de una década y monedas kirchnerista, el presidente que surja en 2015, votado en una primera vuelta por el 20 o el 30 % del electorado tendrá la suficiente fortaleza para sostener el universo de derechos sociales, económicos y culturales que se consagraron en esta última década.
El que surge es un escenario hipotético, aunque no improbable, y claramente funcional a los enemigos más encarnizados del tipo de Estado que reconstruyó el kirchnerismo, después de otra década y monedas de neoliberalismo salvaje donde el poder económico hizo y deshizo a su antojo hasta el estallido del 2001. No hay que olvidarse nunca de las secuelas.
La restauración conservadora sueña con archivar la experiencia del kirchnerismo insubordinado entronizando un presidente soso que gerencie la vuelta a un esquema político que, en lo central, no cuestione su renta con planteos populistas.
Después de la anomalía incluyente de los últimos años, sería el retorno a la “normalidad” previa con bolsones de gente que no entran en la bitácora de los derechos. La mayoría de los precandidatos poskirchneristas, al menos por ahora, cumplen con el requisito bastardo de la debilidad. Pero está claro que lo que es una solución para el poder económico, para la política pasa a ser un problema.
La fatiga que un sector de la sociedad manifiesta hacia el oficialismo no se traduce en la elección de un candidato arrasador y exitoso. Tal vez, porque en muchos de los discursos opositores se detecta una prosa corporativa que alude a situaciones ya vividas. En general, bastante extremista. Lo suficiente como para espantar, incluso, a los que se dicen genuinamente antikirchneristas. La prédica de la Sociedad Rural es descarnadamente rentística y sectorial. La del Foro de la Convergencia Empresarial, neoliberal en doctrina. ¿Cómo no percatarse, por ejemplo, que detrás de la airada protesta por la “década depredada” de Miguel Etchevehere, asoma el deseo de recuperar ganancias extraordinarias eliminando las retenciones, es decir, desfinanciando al Estado? ¿Qué proyecto de país pequeño es ese? ¿A quién puede seducir el capricho ideológico de los ruralistas sino a los ruralistas?
El problema no es Etchevehere, que defiende su plata. Pero políticos que dicen lo mismo que él, o que aplaudan su balance chicato sobre la década que pasó, sólo capturan la atención de Etchevehere. No puede ser el discurso de un candidato que aspire a la mayoría. Sí, el de uno que se postule a gerente.
Los del Foro de la Convergencia Empresarial también son una mochila de plomo. Sus integrantes se reunieron en Córdoba para exigirle al Estado que, como solución al gasto excesivo, eche un millón y medio de empleados públicos a la calle. Lo hicieron desde la Fundación Mediterránea que catapultó a Domingo Cavallo al poder en los ’90. Los candidatos que van a sus almuerzos posan alegres comunicando un pasado trágico, el neoliberal.
Como ocurre en la contienda con los buitres, aún los antikirchneristas verdaderos saben diferenciar entre Singer y Cristina. En cuestiones de soberanía territorial o financiera, no hay mucho que discutir de cara a la sociedad. Tampoco cuando la pelea se da de manera nítida, como se dio en este tiempo, entre una economía democrática incluyente y otra corporativa y excluyente. El problema de la vieja política es no querer entender lo primero y mucho menos lo segundo.
Mientras tanto, el poder económico se prepara para ungir a un presidente débil en 2015, que vuelva a introducir en el Estado a los funcionarios dóciles que van a la escuelita del Malba para aprender a decir “Sí, buitre”.
Este es el problema de la política hoy.
La escuelita de Magnetto
Clarín inauguró un ciclo en el Malba –el museo que estaba cerrado el día de la final del mundial para enojo de Beatriz Sarlo– llamado “Democracia y Desarrollo”, bajo la consigna “en todo lo que pensemos puede haber una coincidencia”. A primera vista, es una apuesta del grupo empresario a recuperar parte del legado desarrollista. También una lavada de cara consensual a una marca, la del Grupo Clarín SA, hoy identificada con la antipolítica y el abuso monopólico. Para salir de la situación de debilidad y aislamiento, sus accionistas pensaron este ciclo como la Mesa del Diálogo Argentino que impulsó la Iglesia Católica durante el mandato de Eduardo Duhalde, aunque esta vez el lugar de Bergoglio es ocupado por Héctor Magnetto. Por su tribuna desfilan, con curioso aire de novedad, ex funcionarios, algunos asesores de malos gobiernos y consultores diversos, que repiten los lineamientos neoliberales de los documentos del Foro de la Convergencia Empresarial que reúne a la Sociedad Rural, Clarín, La Nación, Techint, Arcor y la AmCham. Como para que Rogelio Frigerio se revuelque en su tumba. El próximo 12 de agosto, cuando se discuta sobre Vaca Muerta, tienen turno para concurrir el gobernador neuquino Jorge Sapag y los diputados con ansias gerenciales Sergio Massa, Julio Cobos y Hermes Binner. También serán de la partida como asistentes a la escuelita de Magnetto, Juan José Aranguren, de Shell, y Juan Garoby, de YPF.
Los encuentros se televisan por el Canal Metro. Magnetto mismo lo decidió. Pretende ganar así consenso y apoyo político para reiniciar su pelea judicial y no adecuarse a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Otra vez sopa.

El boletín de notas de su escuelita, que refleja el nivel de sumisión de los concurrentes al país corporativo, se reparte todos los días. Con títulos, fotos y epígrafes.
Fuente: Tiempo Argentino - Link: http://americalatinaunida.wordpress.com/2014/08/04/el-problema-de-la-politica-roberto-caballero/

Carlos Heller en CNN en Español - Panorama mundial con Patricia Janiot

               


lunes, 4 de agosto de 2014

Carlos Heller sobre el supuesto "default"

El "default" que no es "default" y los riesgos del fallo Griesa

 El trato desigual del juez de Nueva York y los "negocios" de los holdouts que quedaron al descubierto.

 He dicho en reiteradas oportunidades que la sentencia de Griesa tiene todas las características de un fallo de colonias, cuestión que ha sido ratificada en todas sus declaraciones y decisiones con relación al caso.     



   Tanto en la última audiencia del viernes     pasado, cuando pidió que cesen las     "declaraciones engañosas" del gobierno
 (en ningún momento observó declaraciones engañosas de los demandantes), como en el comunicado del mediador Daniel Pollack, quien expresó taxativamente que "Argentina entrará al default" y que ello tendrá graves consecuencias sobre el pueblo argentino, definición a la que cuesta encontrarle una veta de imparcialidad.
Habría una solución si los buitres no fueran buitres. Argentina ofreció a los demandantes entrar al canje, lo que les significaría, según explicó el ministro de Economía Axel Kicillof, una ganancia de un 300% debido a que compraron los bonos a precio de remate. Pero los demandantes desean no menos de lo que les concedió el juez, que en el caso del fondo NML de Paul Singer, significa una ganancia del 1600% en seis años.
Otra negociación no era posible. Luego del pago de Argentina de su deuda reestructurada, se cae en una extraña situación de un "default que no es" pero que los "mercados" consideran que sí es, incorporándole insólitos calificativos; la otra alternativa, la de pagar a los buitres según establece el fallo, implicaría entrar en un sobreendeudamiento por el reclamo del resto de los holdouts y la activación de las cláusulas RUFO. Ambas situaciones son nocivas para la Argentina, la segunda mucho más. 
Tal como lo comunicó el ministro de Economía el viernes, la situación actual, si un nombre no tiene, es el de "default". Kicillof explicó que no se cumple ninguna de las tres condiciones que implicarían que el país entre en default: el no pago, la declaración de una moratoria o la invalidez de los convenios firmados oportunamente. Lo que sucede tiene que ver con "riesgo en oportunidad de cobro" que es cuando, por ejemplo, un acreedor interfiere en los cobros por un embargo, una prohibición judicial, una medida cautelar temporaria o cualquier otra acción similar, condiciones que suelen ser "transitorias".
La audiencia que citó el juez Griesa para el viernes pasado generó cierta expectativa. Pero al igual que en la anterior, no resolvió nada relevante respecto de los planteos por los fondos retenidos, sólo criticó a Argentina, y dijo que nuestro país debía cumplir el fallo. Argentina solicitó cambiar al mediador Pollack, y los demandantes solicitaron su continuidad: la decisión de Griesa no fue sorpresiva: ratificó al mediador. 
Esta situación genera elevadas dosis de volatilidad, la materia prima preferida por los especuladores, y es otra de las implicancias del fallo Griesa. En la medida que el juez les concedió a los buitres la facultad de pedir la reposición de la cautelar, y que hay otras entidades interesadas en comprar el fallo, estas tienen información privilegiada, y la pueden usar para obtener elevadas ganancias.
Entre los 15 integrantes que decidieron unánimemente que se debían abonar los seguros de default sobre la deuda argentina (CDS), figuran el fondo Elliott y grandes bancos, entre otros; nuevo aliciente para incrementar la masa crítica de la especulación. El Ministerio de Economía informó que la Comisión Nacional de Valores "solicitará a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) información precisa sobre las transacciones con esos títulos (CDS), para investigar si los propios fondos buitre, por sí, o a través de terceros, obtuvieron ingentes beneficios al no alcanzar un acuerdo".
CONTINÚAN LAS CRÍTICAS AL FALLO GRIESA. El premio Nobel Joseph Stiglitz expresó al diario New York Times (NYT): "hemos tenido muchas bombas alrededor del mundo, y esta es una que Estados Unidos le está tirando a todo el sistema económico global", y agregó que no se sabe aún "cuán grande será la explosión y no es sólo de la Argentina". Según cita NYT, Stiglitz dijo que el fallo puede prolongar o posponer las reestructuraciones de deuda y extender la miseria económica de los países y reflexionó que "Singer y Elliott han hecho ya un gran daño".
Una carta firmada por 100 economistas de universidades y centros de estudios, principalmente de Estados Unidos, y de varios países más, también coincidió con que el fallo de Griesa: "podría causar daño económico innecesario al sistema financiero internacional". La carta expresa que "la decisión de la Corte obstaculizaría gravemente la capacidad de los acreedores y deudores de concluir una reestructuración ordenada si ocurre una crisis de deuda soberana", dado que el fallo del magistrado distrital podría "torpedear un acuerdo existente con aquellos tenedores de bonos que eligieron negociar". 
Mark Weisbrot, co-director de un importante centro de pensamiento localizado en Washington que distribuyó la carta de los 100 economistas, se mostró de acuerdo con la posición del gobierno argentino con respecto a la necesidad de buscar un nuevo término para describir una situación en que un deudor quiere pagar y no puede hacerlo porque un fallo judicial no se lo permite. Agregó además que "fue una Corte la que tomó esta decisión sin precedente. Es una corte la que está forzando a Argentina a defaultear. El default no es de Argentina" (Infobae, 01.08.14).
No obstante la gran cantidad de apoyos recibidos de alto nivel y de todo tipo, algunos analistas y economistas vernáculos siguen sosteniendo que el gobierno argentino negoció mal y no toman en cuenta los terribles problemas que genera el fallo. Son los mismos analistas y economistas que pronostican una catástrofe por la caída en "el default que no es", algunos intentando engañosamente comparar esta situación con el default que sí fue de 2001. Algún economista neoliberal profetizó que "con el default podrían llegar a faltar medicamentos", una consecuencia absurda, pero que preocupa a la gente que la escucha y no tiene los conocimientos técnicos para identificar el embuste. También se ha podido leer a opinólogos locales, usualmente citados por la American Task Force Argentina, partiendo de "versiones que aseguran" actitudes del gobierno argentino que podrían gatillar las cláusulas RUFO, todo un festín para los buitres. 
Argentina está en condiciones de pilotear esta situación, que no es fácil. Nuestro país tiene muchísimas fortalezas: está parado en una posición sólida y posee el control de las principales variables de la economía. Por ejemplo, la deuda pública total es del 40% del PIB, cuando en 2002 era del 166%, pero lo que más interesa, la deuda en moneda extranjera en manos de privados, es menor al 10% del PBI, y al sumar organismos internacionales es equivalente hoy al 16% del PBI, cuando en 2002 era más del 95 por ciento. Hemos vivido, desde 2003, con el cierre al financiamiento externo, y la economía creció basada en su dinamismo interno. Esto no indica que la falta de financiamiento sea neutra; con crédito a buenas tasas sería interesante financiar proyectos de inversión e infraestructura, previendo la jurisdicción de la justicia argentina en los contratos. Pero su falta no generará el derrumbe ni mucho menos, la economía argentina tiene un potencial que habrá que ir gestionando, a partir de una participación cada vez más activa del Estado en las cuestiones básicas de la economía.
Y si lo económico no tiene visos de descarrilar en lo absoluto, es válida la preocupación por lo político, como lo expresó Cristina Fernández, luego del acto en el cual anunció el nuevo aumento semestral del 17,21% en las jubilaciones, medida que llevó el haber mínimo a $ 3231. La presidenta expresó: "Tenemos que ser muy fuertes los argentinos, muy unidos, porque van a intentar tratar de dividirnos. No lo van a lograr porque realmente el Mercosur, la Unasur, la América del Sur, la CELAC, estamos definitivamente unidos, porque hemos aprendido que la unidad hace la fuerza y que solamente juntos vamos a lograr ser protagonistas en este mundo complejo." Un mensaje que comprende que la unidad no sólo debe darse en nuestro país, sino en conjunto con nuestros hermanos latinoamericanos, un signo del cambio de época que venimos transitando desde 2003 y debemos mantener, pese a la actitud de ciertos políticos y analistas de la oposición que intentan instalar temor y desconcierto. 

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viernes, 1 de agosto de 2014

NOTISOL - Boletín semanal del Partido Solidario Nº220

PSOL-2012
Año V N°220Boletín semanal del Partido Solidario1 de Agosto 2014
La gran negociación II
El diputado Carlos Heller analizó en distintas entrevistas radiales las declaraciones del ministro de Economía en Nueva York y las alternativas frente a esta situación. “Argentina viene saliendo de una situación grave que fue la del 2001, y ha trabajado duramente para eso”, señaló Heller. “Estoy profundamente convencido de que no hay ninguna cosa que nos debería llevar a hipotecar todo lo que hemos logrado. Creo que si para zafar de una situación nos metemos en otra peor, sería un error importante”, agregó. “La postura argentina es clara, sólida, entendible, y hay que asumir que esa postura tiene riesgos, pero también hay que asumir que la otra, tiene muchísimos más riesgos. Si Argentina acepta lo que están planteando los fondos buitre, tira por la borda diez años de esfuerzos para salir de la inviabilidad a la que las políticas anteriores la habían llevado”. El papel de los bancos de Adeba tampoco estuvo ausente.
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220-La gran negociación II
Kicillof en Nueva York. El ministro de Economía brindó una conferencia de prensa en el consulado argentino en esa ciudad norteamericana para informar sobre el encuentro con los fondos buitre. 
Hay vida después de Griesa
“Hay una clara confluencia ideológica y de intereses entre los fondos buitre y la derecha de cabotaje local”, sostuvo Juan Carlos Junio, diputado nacional del Frente Nuevo Encuentro, al referirse a las declaraciones públicas de los lobbistas de los holdouts y de algunos referentes de la oposición argentina. Y agregó: “Resulta inconfesable, pero sueñan con que el 30 de julio se produzca el mentado default. Pero no vamos a tener el default porque hemos pagado. Seguramente intentarán medrar una vez más con el fantasma del miedo y el caos; efectivamente podemos tener diversos inconvenientes, pero hay vida después del 30, hay vida después de Griesa”, completó Junio.
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Defendamos nuestra soberanía
El miércoles pasado se llevó adelante en la Ciudad de Buenos Aires el 3er Cabildo Abierto del Consejo Económico y Social por la Argentina, del que participaron el diputado Juan Carlos Junio y el referente del PSol Córdoba Eduardo Fernández, junto con autoridades, funcionarios y dirigentes de distintas organizaciones políticas, sociales y culturales. “Este nuevo Cabildo Abierto está planteado en el marco de la confrontación de nuestro país con los fondos buitre", sostuvo Junio. Y agregó: “La convocatoria la hicimos con el lema «Defendamos nuestra soberanía nacional», precisamente porque creemos que en esta disputa lo que está en juego es el interés de la Nación, el interés de nuestra sociedad. Es por eso que invitamos a participar, con un sentido muy amplio, a todos los ciudadanos y a todas las organizaciones. Como dijimos en el texto de la solicitada que difundimos, por encima de cualquier especulación económica, está la defensa de los profundos y radicales cambios económicos, políticos, sociales y culturales que nuestro pueblo y nuestro gobierno, con enorme esfuerzo, materializaron durante la última década".
 Audio
220-Defendamos nuestra
soberanía
3er Cabildo Abierto del Consejo Económico y Social. Referentes de distintas organizaciones políticas, sociales y culturales se dieron cita en las puertas del cabildo porteño.
Encuentro de la militancia
Cientos de militantes se congregaron en el comedor universitario y las aulas de uso común de la Ciudad Universitaria de la UN de Córdoba para participar del Encuentro de la Militancia que contó con la presencia de funcionarios, legisladores y referentes nacionales y locales de distintas fuerzas. Convocado por Unidos y Organizados, el Foro de Intendentes en el Proyecto Nacional y el bloque de legisladores provinciales y nacionales por Córdoba del FpV, el PSol en el FNE tuvo un rol protagónico en las comisiones temáticas que estructuraron el encuentro popular. El presidente y el secretario general de la fuerza solidaria, Carlos Heller y Juan Carlos Junio respectivamente, participaron como panelistas, mientras que el cierre estuvo a cargo del titular de la Secretaría Legal y Técnica, Carlos Zannini, quien fue el único orador.
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Territorios
Dos noticias de la capital del país completan la sección esta semana. Un grupo de compañeros porteños y bonaerenses de la Juventud del PSol se reunió el pasado viernes con Jaqueline Celi, referente de la Juventud de Alianza País, partido de gobierno en Ecuador, en el local central de la fuerza solidaria. Mientras que por iniciativa del diputado del FNE, Edgardo Form, y el legislador -mandato cumplido- Rafael Gentili, la Legislatura porteña recibirá a 200 dibujantes que participarán de la muestra “Trazar un futuro” que se realizará los días 6, 7 y 8 de agosto en el Hall de honor del Palacio Legislativo. 
CABA | CABA
La militancia debate y construye el futuro
Eduardo Fernandez CBA
 Eduardo Fernández
Dirigente PSOL
Córdoba
Bajo este lema, el 26 de julio pasado se desarrolló en las instalaciones de la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional de Córdoba una intensa y nutrida actividad. Nuestro partido en el Frente Nuevo Encuentro tuvo una activa y notoria participación en la organización de la jornada. Los numerosos panelistas que aportamos, encabezados por Carlos Heller y Juan Carlos Junio, junto con los dirigentes locales cumplieron un destacado rol en las 15 mesas dedicadas a la problemática de nuestra provincia.
Esta participación estuvo coronada con la presencia de Martín Sabbatella y la asistencia de un importante número de militantes provenientes de distintas localidades de nuestra provincia, que se hicieron ver y sentir en el desarrollo de todas las actividades.
Ha sido permanente, y en muchos casos determinante, nuestra participación en la mesa directiva en Unidos y Organizados, que con una anticipación de 45 días discutió e instrumentó temas, integrantes de las mesas y características de la actividad. Esto significó también un posicionamiento desde Unidos y Organizados en la política local y dentro del Frente para la Victoria.
Hoy podemos decir que se ha avanzado en la construcción de la necesaria unidad y cohesión de las fuerzas integrantes de Unidos y Organizados y en la consolidación de Nuevo Encuentro como uno de los activos e importantes partícipes de este espacio y de la política cordobesa.
Al cabo de este exitoso plenario, nos disponemos a afrontar nuevos desafíos en la construcción de un programa alternativo tras 38 años de gobiernos conservadores en nuestra provincia, en procura de su incorporación a un proyecto nacional que trascienda el insularismo promovido y practicado por la política neoliberal. En eso estamos.
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DURO DE DOMAR: DEBATE CON CARLOS HELLER - DEFAULT CON AUMENTO A JUBILADOS - 31-07-14